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Poemas, relatos, crónicas de viajes… descúbreme

Aquí me tienes, desnudándome a través de mis textos. ¿Qué te parecen?

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Relatos

Durante años muchos relatos quedaron guardados en un cajón de mi habitación. Un día decidí mostrarlos al mundo. Y me hizo feliz.

La última copa

Caminar lentamente. Las luces de las farolas dibujan una silueta que se movía lenta, recortando una sombra que se mueve con paso cansado. Dejando que la música se pierda, lejos.

Es tan tarde que ya es pronto.

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Hace dos años

Hace dos años ya que me pierdo en un bucle. Es levantarme por las mañanas y ver el otro lado de la cama vacío. Suspirar, levantarme, mirarme al espejo e intentar recomponer los pedazos de mí que me quedan tras tanto romperse y repartirme en corazones ajenos. Antes todos acababan en tus manos. Un día los dejaste caer. Dolió. Sigue doliendo. Nunca dejó de doler. Seguir leyendo “Hace dos años”

Invencibles

Éramos invencibles. Siempre y para cualquier cosa. Los más fuertes. Los más listos. Los más guapos. Y, sin saberlo, los más felices. Seguir leyendo “Invencibles”

Dos segundos

Hola. Soy yo. El que te daba la mano por las calles y te besaba en la sien mientras tú reías. Han pasado más de diez años. Desde aquel invierno tras el que no hubo primavera. Solo me quedó el frío dentro. Seguir leyendo “Dos segundos”

El anciano (y el Gran Buda de Leshan)

16 de febrero de 2017

Cuarto día en Sichuan

Querido diario,

Hemos pasado la noche en Leshan, al sur de Chengdú, ciudad en la que viven más de tres millones de personas. En este sentido siento que China tiene un punto absurdo. Y es que la ciudad parece hasta tranquila. Después de hospedarnos los dos primeros días rodeados de catorce millones de almas casi se agradece el respiro. Seguir leyendo “El anciano (y el Gran Buda de Leshan)”

Perdí tu olor a café (el peor martes)

Fue un martes. Un maldito martes. El día en que me desperté y lo perdí todo. El día en que murió mi mundo. Un mundo muerto por un lápiz y un papel, muerto por su caligrafía, llena de finos trazos y con la cursiva de quien quiere huir de sí mismo. No necesitó grandes fuegos de artificio, ni gritos desmedidos durante meses, ni siquiera traicionar lo que habíamos construido. Fue una simple nota de despedida. Seguir leyendo “Perdí tu olor a café (el peor martes)”

Una tarde en el pueblo

Eran las cuatro de la tarde. Allí estaban ellos, los valientes, reunidos en círculo. Bicicletas con pegatinas y capas de pintura que escondían arañazos, caídas y alguna que otra abolladura. Pantalones remendados por madres y abuelas que temblaban cada vez que se acercaba la hora de la merienda, conscientes de que podía llegar una tropa hambrienta a casa de cualquiera de ellas dispuesta a acabar con las reservas de toda la despensa. Seguir leyendo “Una tarde en el pueblo”

Autobiografía de un escritor

Siete de la mañana. El despertador, siempre puntual, le saca de sus ensoñaciones, que no del sueño, pues hace rato que no duerme. Está cansado, pero se impone continuar. Le pesan los párpados, bosteza, reniega al verse en el espejo. La imagen que le devuelve no le es agradable. Nota como le pasan los años, como hay arrugas que se han instalado en su rostro para no irse jamás. Seguir leyendo “Autobiografía de un escritor”

Carta de amor a las estrellas

¿Sabes? Hubo un tiempo en el que temíamos a las estrellas. Se nos antojaban distantes, silenciosas y observadoras desde el firmamento. Teníamos miedo de que vieran las locuras que hacíamos al amparo de la noche y fueran corriendo a explicárselas a nuestros padres antes de que nos despertáramos por la mañana. Por eso nos pasábamos los ratos observándolas, tumbados en la hierba mojada sin más calor que el de nuestros cuerpos y abrigos. No porque nos gustaran, sino porque nos caían mal y si ellas iban a saber lo que íbamos a ver, nosotros las íbamos a vigilar para que no se chivaran. Seguir leyendo “Carta de amor a las estrellas”

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