Caminar lentamente. Las luces de las farolas dibujan una silueta que se movía lenta, recortando una sombra que se mueve con paso cansado. Dejando que la música se pierda, lejos.

Es tan tarde que ya es pronto.

Era la última copa en el último bar. La calada de un cigarro compartido a medias con los labios que nunca te atreviste a besar. El baile ante el espejo cuando creías que nadie te veía.

Esa libertad.

Llegar a casa, buscar las llaves y abrir la puerta. El olor a todo impregnado en la piel. Quitarse la ropa de camino a la cama para llegar desnudo y caer rendido. Saber cuál es el objetivo y que parezca estar tan lejos.

Y encontrar todo distinto.

La habitación desordenada. Luz de luna atravesando las finas hendiduras de la persiana, iluminando a alguien más. Piel expectante que se hace blanca por reflejo. Respiración entrecortada.

Ansia animal.

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