Hola. Espero que estés bien. Llevo tiempo queriendo escribirte, pero es ponerme delante del papel y ponerme a temblar. Me da miedo perder(te). Perder y no tener tiempo a retirarme. Caer en la derrota.

Y es que no es fácil. No es fácil olvidar todo y perdonarte una vez más. Nos hicimos daño y no supimos ponerle freno. Lo admito. Quisimos ser los mejores enemigos y acabamos embarrados en una espiral de odio. Todo para dejarnos morir en brazos del otro. Como si eso fuera suficiente.

Queríamos ganar y lo perdimos todo. Hasta la perspectiva. El no entender que nuestro daño no era solo nuestro, sino que afectaba a otros. Ellos también perdían nuestra guerra.

Y todos los días me arrepiento. Y todos los días me prometo ser mejor. Y todos los días me prometo perdonarte. Y todos los días me prometo perdonarme.

Ahora creo que por fin puedo hacerlo.

Porque Sergio (ahora que sabemos que tú eres yo mismo hace tan solo un tiempo), es el momento de escribir una nueva página en el viejo libro que es tu vida. Y dejar de tenerte miedo y ponerte ante el espejo. Para sonreírle al reflejo y decirte que te quieres.

Porque al otro lado estás tú, y tienes que vivir contigo. Solo falta una cosa.

Respirar y vivir.

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