Cerrar los ojos

al sentir el roce de tu miedo

con el mío,

escrito en braille;

así es de tangible.

Dilatarme las grietas

para que afloren las heridas,

quemarlas con hierro

para que doliendo

algún día dejen de doler.

Inhalarme los sentidos

y expirar tu vértigo;

tenerlo todo en mano

y apostarlo a que el Sol no salga;

qué más dará.

Si vine aquí

a pasarme el juego.

Jugando con el riesgo

de no ser más yo,

pero seguir vivo.

A contracorriente de mí,

de saberte en otra parte,

de no creer

ni en mis creencias,

ni en tus despedidas.

Anuncios